Son ya tres años sin la Real Sociedad en la primera División. Y para el último
intento de recuperar el sitio, la directiva apostó, sorprendentemente por un entrenador nacido en Uruguay que jugó hace veinte años en el Deportivo, en segunda, aunque con grandes éxitos como entrenador en la tierra charrúa.
Pero lleva sangre guipuzcoana, de Andoain. Por eso ha mamado y se ha adaptado
rápido a la cultura txuriurdin. Y a base de cantera y cabeza dura va camino de
devolver a la Real al sitio dorado del fútbol español.
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